lunes, 6 de febrero de 2012

Degustación literaria de té (afrodisíaco, claro)

Degustación literaria de té

Degustación literaria de té

loshombresdemialmohada

"Enamoraté" con LOS HOMBRES DE MI ALMOHADA, de Noelia Jiménez

La Editorial Eutelequia y la cadena "Saboreatéycafé" se adelantan a San Valentín con una cata literaria de té. El próximo sábado 11 de febrero te invitan a degustar la infusión afrodisíaca "Enamora-té" mientras disfrutas de los relatos de Los hombres de mi almohada, junto a su autora, Noelia Jiménez, y el escritor Juanjo Ramírez.
Sobre Los hombres de mi almohada
"Uno se adentra muy solo por este puñado de páginas y sale convertido en todos los hombres de la almohada de Noelia Jiménez. Es un abracadabra insólito. Una magia que tiene mucho de ajuste de cuentas sarcástico. Es un deshuevarse del aquelarre bufo de tanto macho alfa partiendo de la risa contra sí misma. Pues tras este zoológico manicomial de tipos con olor a desconcierto, sobresale la figura de una mujer que se retrata en un ajuar de folios con algo de fiera femenina y de hada vencida. Noelia Jiménez ha escrito este libro con el picador de hielos de Sharon Stone en Instinto básico, más cerca del desafío que de la autocompasión. Su escritura no se amolda nunca al gatillazo, ni tira de viagra. Las estampas que aquí reúne van pidiendo guerra, mostrando la óptica de la autora para enfocar el mundo con un ojo en el microscopio y otro en el telescopio. Con una suave audacia, con una descarnada ironía, este conjunto de fiebre y de ternura es un manual de instrucciones de todos los fracasos cuerpo a cuerpo, pero también la hoja de ruta de aquello que sucede cuando dos del sexo opuesto se tienen frente a frente. Y ya no queda más opción que darse caza. Leedlo." Antonio Lucas
 
La autora
Noelia Jiménez González-Pecellín nace en Madrid el 12 de junio de 1979. Desde niña ha sido lectora compulsiva y ha querido dedicarse a la escritura; por eso estudia Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid (1997-2002), con la intención de aprender los recovecos de los textos, aunque sean "hechos con prisas". Nada más comenzar sus estudios colabora en distintos medios de comunicación, tanto prensa escrita como radio y televisión: El Mundo, la Cadena SER, COPE, Televisión Española, laSexta, Telemadrid, Onda Regional de Murcia y Canal Sur Radio.
Su primer libro, Tinta y oro (Ed. Eutelequia), la llevó a bucear en la faceta más personal de toreros como José Tomás, Joselito o El Juli, a los que identificó con cuadros del Museo del Prado. Además, convirtió su debut literario en un elemento para la lucha contra la violencia de género, pues ha donado sus derechos de autor a la Fundación José Tomás, para colaborar en los proyectos que desarrolla a favor de la igualdad de género.
Su faceta literaria también se desarrolla en Internet: es blogger activa y en su bitácora escribe numerosos minirelatos y vuelca sus comentarios sobre libros y autores.
Degustación literaria en Madrid
Sábado 11 de febrero, 12:00 horas. Saboreatéycafé, c/ Zurbano 56 (Madrid). Además de la autora participará el escritor Juanjo Ramírez.

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domingo, 5 de febrero de 2012

"Los hombres de mi almohada" en Atelier Love





¿Quieres comprar Los hombres de mi almohada? Escribe a office@eutelequia.com

Así fue la presentación en Sevilla


Fotos: Javier Arroyo


Presentar un libro es lo más divertido de escribirlo. Encontrarte con tus amigos. Hacer que un discurso y una firma sean la excusa para volver a verse. Reírse a costa de los recuerdos y brindar por lo que nunca debe olvidarse.



Los hombres de mi almohada terminaron el mes de enero en Sevilla y allí se encontraron con Bea (y María, en su tripita: es acojonante tener fans que ni siquiera han nacido), Eli, Moi, Quique, JuanConchita, María, Noelia (no, no hablo en tercera persona, como Aída: es que mi Umbralita se llevó a una compi que se llama como yo), PatriciaPaco... hasta Rubén Sánchez, la voz de Facua, se acercó a Fnac Sevilla para oírme hablar de mi libro (perdón por el momento Umbral, pero lo necesitaba) ¿Habrá recibido alguna queja de consumidores de líneas descontentos con mi ristra de cenutrios?



Como padrino, un escritor de tronío, Daniel Ruiz García. Aproveché el viaje en tren para terminar su novela Moro y me dio cierto pudor que alguien con tanto músculo narrativo dejase al aire mis vergüenzas en forma de flacidez literaria.

Daniel no me conoce de nada (bueno, sí, de mi libro) y clavó mi perfil: el sí pero no, la frivolidad disfrazada de gafapastismo, el alma de Audrey aprisionada en mis eternas lorzas. Dice de mis Hombres que son una especie de estudio de antropología sexual, un streaptease literario en el que doy rienda suelta a mi alma de entomóloga y convierto al hombre en un insecto digno más de escarnio que de estudio.



Daniel, tienes razón: nunca dejaré de ser una bocazas.

P.D.: A todo esto, para los que os preguntáis qué opina mi hombre-almohada del resto de los hombres que aparecen en el libro: se parte de la risa. Y por tenerle a mi lado ha merecido la pena besar unos cuantos sapos.

jueves, 12 de enero de 2012

Reseña en Iamhere Magazine


Da subidón encontrarse una reseña en un medio donde no conoces a nadie. O sea, donde no divulgan tu obra por compromiso ni por amistad. Como en Iamhere Magazine, una "revista digital basada en la difusión de jóvenes talentos y jóvenes artistas de distintos ámbitos de la comunicación (músicos, fotógrafos, escritores, bloggers, etc) que utilizan las nuevas plataformas sociales como medio esencial de difusión de su trabajo", que en su número de diciembre dedica una página a Los hombres de mi almohada.

Que te reseñen es la hostia. Y que te consideren talento, la rehostia.

miércoles, 11 de enero de 2012

Presentación en Barcelona

Cristina Villanueva y Noelia Jiménez

Un chute de energía. Es lo que ha supuesto para mí la presentación de Los hombres de mi almohada en Barcelona.

Primero, porque tener de nuevo como madrina a Cristina Villanueva es un lujo del que no todo el mundo puede presumir. Como dije ayer, admiro a Cristina porque cada fin de semana aprendo algo de ella. Una palabra que está mejor en otro lugar de la frase. Una pregunta que no me he hecho. Un dato que faltaba. Y profesionales de los que aprender escasean en las redacciones.

Pero también la admiro porque es auténtica. Porque no va por ahí adulando a cualquiera ni dando palmaditas en la espalda a quien le ponga la chepa a tiro. Y en realidad esto no debería ser motivo de admiración, pero la autenticidad es tan escasa que darse con ella en esta profesión en la que, como me dijo la Rigalt una vez, "los puñales silban por los pasillos", resulta algo así como una experiencia religiosa. Hasta para un ateo.


Y si además de Cristina (y familia) resulta que te acompañan amigos como Paco March, Aitana y Mª Carmen, o Francesco Spinoglio y María, María Franco o, por supuesto, mi "madre" catalana, Eloísa, y mis "hermanos" barceloneses, Elo y Carlos (con mi "cuñada" Lara), la cita en cuestión se convierte en un verdadero motivo para hacerle un corte de mangas a la distimia y zurrarse una sobredosis de cariño.

Por cierto, ayer en la presentación había un montón de caras desconocidas. Y no se marcharon al final del acto. Y algunos hasta compraron el libro. Empiezo a pensar que quizá lo que escribo interesa a más gente de la que imaginaba.

P.D.: Si vivís en Barcelona o vais de visita, no dejéis de pasaros por Casa del Libro de Rambla Catalunya 37. Es una de las librerías más amplias y cómodas que he conocido últimamente. Y el espacio para presentaciones resulta una auténtica delicia. Y Áurea, la responsable de comunicación, una de esas mujeres encantadoras, sonrisa en ristre y eficiencia impecable, que te hacen la vida más fácil. Aunque solo sea un ratito.


¿Queréis comprar Los hombres de mi almohada? Escribid a office@eutelequia.com y os lo enviaremos dedicado

lunes, 2 de enero de 2012

Reseña en Madrid2Noticias




No sé si empezar el año entre las sábanas, pero no de manera lasciva, sino con un pijama de cuello vuelto y el termómetro a modo de apéndice de la axila, es un buen modo de arrancar 2012. Trato de buscarle un sentido más allá de la putada y, la verdad, no lo encuentro, salvo el gustito que da ver que a una la miman con cariño. Quizá solo por eso merezca la pena estar hecha una mierda.

Pero aunque 2012 no lo haya empezado del todo bien, 2011 lo terminé con Los hombres de mi almohada en un medio al que tengo mucho cariño: Madrid2Noticias. Todo se lo debo a mi amigo Marcos Fernández, que además de ser un portento de esos con currículo de mareo (lo vi una vez y juro que aún no me he repuesto) es un tío legal, con corazón y tal.

Os dejo un parrafito de la reseña:


El relato de los hombres que tienen que pasar por la vida de esa mujer que busca no a la pareja perfecta, sino a la que haga casar ambas piezas del puzzle es lo que sirve de hilo conductor en la apuesta para recibir el Año Nuevo con optimismo, sentido del humor y buenas vibraciones para encontrar a nuestra otra mitad.


Yo soy de las que no busca mitades sino que trata de ser cada vez más entera, y palmaditas en la espalda como esta ayudan. Mucho.

Dicho lo cual, feliz 2012. Y para los agoreros, ánimo: ya solo quedan 365 días. Qué le vamos a hacer: el añito es bisiesto y amenaza con dar guerra hasta el final.

P.D.: Si queréis comprar Los hombres de mi almohada podéis escribir a office@eutelequia.comAún estáis a tiempo de pedírselo a los Reyes.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Vuelven "Los hombres de mi almohada"

Dos años y pico después, vuelven Los hombres de mi almohada. Lo que empezó siendo una manera de perder el tiempo y ahorrarme sesiones de psicólogo se ha convertido en algo así como un libro que publicará la editorial Eutelequia. Ya os iré contando más...

sábado, 3 de enero de 2009

Aventuras en la bañera

Suena el teléfono. Maldita sea. Me acabo de meter en la bañera. Pero ahora mismito. Llenita de espuma. Umm. Sí, sí, ya sé que hay que ducharse, no bañarse, pero es que yo ahorro mi cuota correspondiente a lavar el coche –que corre bastante menos que hace unos meses, habida cuenta de la gruesa capa de mugre que lo cubre– para darme uno de esos lujos cada quince días. O así. Y eso que lograr el estado de relajación en mi bañera es más difícil que salir a correr media hora después de haber engullido seis platos más bandeja y media de turrón en la cena de Nochebuena, porque, como es tan pequeña –la bañera, digo–, hay que encogerse, y para que te llegue el agua al cuello –tranquilos, que no quiero bucear ni practicar ningún ritual suicida; sólo ansío remojarme un poco–, tienes que tener las rodillas dobladas, o, si no, sacar las piernas y apoyarlas encima de la grifería, con lo fría que está –y eso que las tengo cortas, las piernas, digo, que, si no fuera servidora una pinipon, no quiero ni pensar cómo sería el numerito de estirarse mínimamente en la bañera–.

Total, que después de haber probado tres o cuatro posturitas para remojar cada centímetro de mi exiguo cuerpo –exiguo al menos a lo largo...–, suena el teléfono. Y yo con estos pelos. Y con esta espuma. Menos mal que, como soy adicta a mirar el móvil cada cinco o seis minutos, no vaya a ser que me llame el hombre de mi vida y yo tenga que pedir hora para hacerme la cera, que no es cuestión de acudir cual osa a la cita con el destino –ja, ja... [risita sarcástica, por si no se ha notado]–, lo he dejado cerquita, justo encima de la alfombrilla. Y suena. Suena y suena. Porque está cerca, pero tengo los brazos cortos –sí, al menos soy proporcionada... todas las extremidades de mi cuerpo lucen su escasez dos a dos, por semejanza y compasión– y no me basta con hacer un pequeño estiramiento para atender al ring ring. Qué va. Tengo que hacer un numerito de contorsionismo, que se complica porque no se me ha ocurrido otra cosa más que echar aceitito en el baño y claro, la cosa resbala, y cuanto más me quiero incorporar, menos me incorporo, y no dejo de echar agua fuera de la bañera, con lo limpita que es una, oyes, que voy a tener que darle a la fregona antes incluso de embadurnarme de cremas, la madre que me trajo... Y el móvil suena... y, cuando creo que ya van a colgar, mi brazo al fin se estira un poco más y, con la oreja llenita de espuma, contesto. Sin mirar ni quién me llama.

–Hola.

No es el hombre de mi vida. Por si alguien tenía dudas.

–Hola.
–Qué tal.
–Bien.
–¿Te pillo liada?
–No.

No. Es mejor decir que no. Porque, en realidad, más que liada, me pilla embarullada, con las piernas enroscadas sobre sí mismas, los botes de gel flotando en el agua y la espuma recorriendo a sus anchas el suelo del baño. Y la toalla que había preparado para apoyar la cabeza, nadando, empapaíta en agua y aceite. Una debacle, vamos.

–Estás seria.

Joder. Si sólo he dicho tres palabras. No ha habido sílabas suficientes como para articular una bordería. Siempre igual. "Estás seria". "No hablas". "No dices nada". Pues si quieres que te hablen, cómprate un loro.

–¿Seria?
–Sí.
–No –va, una clase de gramática–. No estoy seria. Ya sabes que soy seria.
–Ah. ¿Dónde estás?

En el Caribe, abanicándome mientras me tuesto al solecito, degustando un mojito la mar de sugerente, no te jode...

–En casa.
–Yo también.
–Pues qué bien.
–Estoy cansado.
–Estás mayor.
–Eres mala.
–No. Soy sincera.

Soy sincera y tengo mala hostia. Y me has jodido el baño p'a ná. Así que ahora vas a joderte tú.

–Podíamos quedar un día de estos.
–Pues sí. Podíamos.
–¿Quieres quedar?
–Ahora no.
–No, ahora no. Un día de estos.
–Pues no sé lo que voy a querer un día de estos. Al menos no sé si entre lo que voy a querer está quedar contigo.
–Bueno, te llamaré.
–Vale.
–Ciao.
–Adiós.

Menos mal que no va a llamar. A no ser que sea para joderme otro baño. Porque ni él quiere hacerse el caballero conmigo ni yo tengo estómago suficiente como para ser su princesa-florero. Total, lleva casi un año diciendo que no le llamo. Y yo contestándole que no tengo ningún motivo para llamar. Que, si quiere, llame él. Y él, que llamará. Y luego, si te lo he dicho, no me acuerdo. Así hasta la próxima vez que se aburra y, como ya no tiene fuerzas ni para coger el mando a distancia, le dé por hacer un barrido a la agenda del móvil.

Ay, Señor, ¿por qué lo llaman "interés" cuando quieren decir "aburrimiento"?

Foto: fotograma de Pretty Woman.